“YOVANOVICH NO ES UNA FOTÓGRAFA QUE TOMA SU TRABAJO A LA LIGERA. SUS PROYECTOS VAN MÁS ALLÁ DE UN PRODUCTO PARA EXPONER O PUBLICAR: SON COMPROMISOS VITALES, EXPERIENCIAS QUE CAMBIAN LA VIDA DEL RETRATADO Y DE QUIEN RETRATA. DE AHÍ SU FUERZA”.    MÓNICA MAYER

Originaria de La Habana, Cuba, reside en México desde 1956. Mexicana por adopción.

Vida Yovanovich ha dedicado gran parte de su obra a explorar la vida e identidad de la mujer. Su trabajo es reflexivo e íntimo, nos habla de sus miedos. Los cuestionamientos a través de su trabajo fotográfico no sólo se refieren al deterioro corporal, sino también al emocional que sufrimos los seres humanos. Temas como la soledad, el abandono y el rechazo son una constante en su obra. Su tenacidad y paciencia le han permitido acercarse a entornos difíciles. Su forma de abordar los temas es intensa y profunda.

De 1983 a la fecha, ha participado en más de cien exposiciones colectivas alrededor del mundo. Ha expuesto individualmente en México, Cuba, Serbia, Francia, Austria, España, Sudáfrica y Estados Unidos.

Su ensayo fotográfico Cárcel de los sueños, es un sensible y fuerte acercamiento a la vejez y a la muerte. La exposición itineró por varias ciudades de México y de Europa, y el libro se editó en 1997 con un brillante prólogo de Elena Poniatowska.

El proyecto sobre la mujer en reclusión comprende diversas vertientes y se presenta en su totalidad bajo el sólo título, 27 años, 8 meses, 14 días. El trabajo aborda, entre otros puntos, la línea divisora tan endeble que existe entre un mundo de encierro y uno de libertad, y la presentación en forma de instalación envuelve al espectador haciéndolo parte de la obra misma.

Vera, mi madre, es una pieza que se completa a través de un intercambio fotográfico con mujeres que por su entorno y edad podrían ser su madre. De esta manera recupera al ser ausente para continuar con el trabajo emocional que ha venido desarrollando durante varios años, al mismo tiempo que arma el rompecabezas de su historia familiar.

Grita en silencio/memoria que se borra, es su más reciente trabajo y del que se escribe, “colocada en el lugar de la ausencia y del fantasma de una memoria. Vida Yovanovich convoca en el presente de un espacio, no sólo el carácter poético del pasado y su recuerdo de infancia, sino la demanda de potencia política de la historia en el presente” (LAA). Sin nombre, presentada en el Ateneo Español de México, inscribe la memoria reflexiva y el pensar de la violencia. Es una huella inscrita en el aire. En Escucha, Museo Memoria y Tolerancia, la imagen reflexiona sobre los débiles límites entre la libertad del presente, la opresión y el cautiverio del pasado en un futuro que aún parece incierto.

Ha recibido diversas becas y distinciones de las cuales destacan, el reconocimiento de la fundación Guggenheim de Nueva York (2000), el Primer Premio en Fotografía Antropológica INAH (1987), una mención en el Premio Casa de las Américas de Cuba (1990), así como la incorporación al Sistema Nacional de Creadores FONCA 2001-2007, mismo mérito que se reconoció para el periodo 2011-2014 .

Su obra figura en las colecciones del Museo de Bellas Artes en Houston (EUA), Acervo del Consejo Mexicano de Fotografía (México), Casa de las Américas (La Habana, Cuba), Museo de Bellas Artes de Buenos Aires (Argentina), Museo de Artes Aplicadas de Belgrado (Serbia), Ateneo Español de México (México) entre muchas otras.

Una de las características que distinguen la obra de Vida Yovanovich es la manera en que vincula fotografía e instalación. Este binomio se ha logrado en muestras como De frente (1997), Gastado el tiempo (1998), Soledades sonoras (2004), Abismo de ausencia (2005), 27 años, 8 meses, 14 días (2008) y Grita en silencio/Memoria que se borra (2014) .

“Yovanovich no es una fotógrafa que toma su trabajo a la ligera. Sus proyectos van más allá de un producto para exponer o publicar: son compromisos vitales, experiencias que cambian la vida del retratado y de quien retrata. De ahí su fuerza”.  Mónica Mayer